La memoria histórica y el relativismo en España
En ocasiones, pienso que el país donde que me tocó nacer es muy atrasado. No hablo de cuestiones industriales ni económicas. Me refiero a un desfase político y social, lógico si pensamos que hemos vivido una dictadura de 40 años que terminó hace sólo 30. Y, aunque suene a tango de Gardel, 30 años no es nada. Con el único paréntesis de la II República, España nunca tuvo un desarrollo democrático y social hasta la propia etapa que vivimos. Y eso se hace notar.
Resulta inadmisible bajo cualquier punto de vista que condenar el régimen franquista o el golpe del 36 sea “remover el pasado”, como siempre justifica el principal partido de la oposición; y, de hecho, es algo inconcebible desde el exterior. ¿Qué
pensaríamos nosotros si, en 1975, los alemanes se negaran a condenar el nazismo? Qué miedo, ¿no? Pues sí, éste es nuestro país, uno en el que un amplio sector de la población relativiza el papel de Franco en lugar de condenarlo sin fisuras, justifica un golpe de Estado contra un gobierno democrático y, lo peor, mantiene actitudes propias de un régimen antidemocrático. Desde mi punto de vista, no se puede relativizar respecto a estos temas. Hacer referencia a los errores de la II República pretendiendo justificar con ellos el golpe de Estado y los 40 años de dictadura es absolutamente abominable.
¿Cometió errores la II República? Seguro, tuvo algunas sombras que no hay por qué negar. Sin embargo, también tuvo luces. Fue el primer intento serio de llevar a cabo un proyecto democrático en España, y, si revisamos la historia previa a 1931, nos daremos cuenta de que trajo consigo avances importantes y necesarios que muchos países occidentales disfrutaban desde hacía un siglo. La prueba es que, analizando fríamente la Constitución de 1931, nos daremos cuenta de que la actual (1978) va en su línea y recoge la mayor parte de sus preceptos. En cualquier caso, no cabe discusión: la República fue un régimen democrático, legítimo y constitucional; el franquismo no lo era. Eso debería estar claro, y no se puede admitir relativismo al respecto.
El problema es que 40 años viviendo en una dictadura de carácter nacional-católico hace mella. Simplemente, mucha gente no ha cambiado el chip. Ésta es la razón de que calen hoy tan hondo los cánticos perversos respecto a la ruptura de España o
la quiebra de la Constitución, de que el principal partido de la oposición se permita negar la legitimidad al Presidente del Gobierno –“el Presidente del Gobierno no representa al Estado”-, de que militares se permitan el lujo de hablar sobre intervenciones en determinadas autonomías, de que la Iglesia tome una postura abiertamente contraria a un Gobierno y financie una emisora brutalmente agresiva y con un espíritu escasamente fraternal, o, incluso, de que muchos consideren necesario defender la familia tradicional –¿en qué consiste su defensa?-. Pero, sobre todo, también es la razón de que el principal partido de la oposición, con muchos millones de personas a sus espaldas, acepte o aliente abiertamente tales posiciones.
Insisto, sobre la condena a una dictadura no caben los matices ni el relativismo. Ni siquiera cabe el silencio. Sólo así podremos avanzar hacia una España moderna y democráticamente sana.

rudolf dijo
A veces pienso que si a nosotros nos está costando horrores superar la división y el odio que generó la guerra civil tras 40 años de dictadura y 30 años más, imaginate lo que pueden ser las secuelas de otras guerras, como la de oriente medio...
El otro día leí un artículo que publicaron el 1 de julio en el País (Autonomía de una generación) que curiosamente tengo encima de mi mesa:
"(...) Esa generación sucumbió a la tentación de la facilidad e inmediatez, ignorando primero la complejidad del hombre y luego la realidad de España, cuyas raíces están en el siglo XIX, cuando la invasión napoleónica frenó el proceso de maduración y modernización de España escindiéndola espiritualmente en dos mitades.".
Me sorprendió leer que tal vez el problema viene incluso de atrás...
Me has dado una idea. Para no hacer de este comentario algo insoportable, transcribo los últimos párrafos de ese artículo en mi blog en un par de minutos.
Un fuerte abrazo!
13 Julio 2006 | 04:55 PM