El botellón: ¿alcoholismo juvenil?
Leo y observo con sorpresa determinadas informaciones respecto a los macro-botellones que tuvieron lugar en diversas ciudades españolas durante el día de ayer. Debo comenzar diciendo que no entiendo y no comparto la competición entre ciudades para ver quién congrega a más gente; más que nada, porque hay causas más importantes por las que movilizarse. Sin embargo, más allá de esta cuestión, quizás debamos analizar el botellón con cierta cordura, en lugar de dramatizar en exceso.
Debemos, en primer lugar, analizar la "historia" de estas citas. El caso que conozco mejor es el de Sevilla, así que partiré de él. En esta ciudad, se celebraban las famosas fiestas de la primavera con apoyo institucional y empresarial. Bajo el patrocinio del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ), la organización de una empresa privada y la colaboración de los diversos centros universitarios, se celebraba la fiesta en un recinto cerrado,
aislado del núcleo urbano de la ciudad. Había numerosos conciertos, y las bebidas se adquirían en las barras de las distintas Facultades -que obtenían así dinero para sus viajes de fin de carrera-. Tras la muerte de una persona en una especie de fiesta rave en Málaga -en el ya famoso Pabellón Martín Carpena-, se desencadenó una de estas "fiebres antibotellón" que barrió de un plumazo todas estas fiestas de nuestras ciudades. Pero, claro, el hecho de que las fiestas no se lleven a cabo mediante una organización rigurosa y oportuna, no quiere decir que dejen de celebrarse. El resultado es el actual. Se celebran las mismas fiestas, cambiando copas en las barras de las Facultades a un precio económico por botellones, conciertos por nada, limpieza por caos, un espacio poco molesto para la ciudadanía por cualquier sitio, etc.
Dejando atrás los aspectos organizativos, debemos hablar sobre el alcohol y las formas de ocio de los jóvenes -entre los que me incluyo-. De repente, todo el mundo se acuerda de que los jóvenes consumen mucho alcohol, y se ofrecen explicaciones de toda índole para explicarlo:
- Una nueva forma de rebeldía juvenil.
- Los jóvenes muestran su anomia social, fruto de la falta de oportunidades.
- El sistema educativo no ha sabido inculcar a los jóvenes los necesarios valores de respeto.
- En resumen, la generación X parece seguir viva.
Según los medios de comunicación, la juventud se hunde, sumida en el alcoholismo. Y ahora yo pregunto -en concreto respecto al caso sevillano-: ¿Conocéis la Feria? ¿Habéis ido alguna vez? ¿En qué consiste la Feria?
Nuestra sociedad tiene la costumbre de acompañar sus celebraciones con alcohol, ni más ni menos que como lo hacen los jóvenes. Lo hace, por ejemplo, en la Feria, en Navidades, en Semana Santa y en cumpleaños, santos y otras fiestas de guardar. La diferencia, enlazando con un párrafo anterior de este artículo, es la organización.
Mi propuesta: menos hipocresía y más reflexión; menos alarmismo y más soluciones razonadas ante los problemas.

the_dr dijo
Tienes razón, el alarmismo que se ha generado me parece excesivo. Pero los medios de comunicación actuan así, exagerando para movilizar la opinión pública.
El alcoholismo ha existido siempre y ahora la gente no es más alcohólica que antes, el problema que veo es que el alcohol no se toma solo, sino que se mezcla con mil y una drogas, drogas que igual en estado ebrio ni se pasaría por la cabeza tomarse a muchos.
18 Marzo 2006 | 07:50 PM